Los Escritos Apócrifos Del Señor Plátano
Este libro está dedicado a los buscadores de la verdad y a las actuales y futuras generaciones de noimportistas en el planeta tierra.
Prólogo
Estos escritos del señor plátano son de carácter apócrifo pues su veracidad no ha podido ser comprobada, fueron encontrados por unos científicos en el mar tuerto y tratan de otros encuentros del señor plátano.
Los apócrifos son tan importantes para la doctrina del no importa porque son unos encuentros y viajes por el tiempo del señor plátano, aunque no son escritos esta vez por el reverendo reaggeman.
Son escritos que tratan también del no importa pero con personajes cada vez mas interesantes y absurdos.
Sin duda estos escritos apócrifos son también un pilar fundamental del no importa y son un texto obligado para los concientes de no importa.
El consejo al suicida
Resultó que un día el Señor Plátano en una de sus caminatas diurnas se encontró con un joven que caminaba en sentido contrario a el y este abordó al señor plátano diciéndole: No es usted el señor plátano? Estuve leyendo el libro del reverendo reaggeman y me siento partidario de lo que usted dice acerca del suicidio en un capitulo, es más me pienso suicidar pero algo me detiene, algo que no logro comprender me detiene en mi intento. ¿Que debo hacer? El señor plátano le dijo: Primero que todo haces muy bien al ser suicida pero no hay que serlo de palabra hay que serlo de obra. El joven le dijo: Maestro, es precisamente en ese punto en donde al casi llevarlo a cabo me arrepiento, la verdad pienso que estuviera haciendo algo antinatural y es ahí en donde mis intentos fallan. Y el joven le dijo: Maestro muchas gracias ya lo entendí, solo tengo una ultima pregunta, ¿cual crees tu que es la mejor forma de auto eliminarse? El señor plátano le dijo: La verdad no importa el medio pero no recomiendo el dolor o la posibilidad de fallar para ti mi buen muchacho, lo veo en tus ojos debes hacerlo por medios tóxicos. Y fue ahí que el señor plátano le regalo 40 pastillas de seconal y se despidió de aquel joven.
El señor plátano con su casi infinita sabiduría le dijo: Solo recuerda una cosa:De todas maneras te vas a morir algún día, si el suicidio fuera algo mas allá de la lógica habría algo en que pensar, pero si nuestro encuentro con la muerte es seguro, ¿porque no hacerlo hoy?
La peregrinación al infierno
Como es tradicional en el señor plátano, la realización de su peregrinación al infierno este año no iba a ser la excepción. Alistó todo para ese gran viaje y se fue para allá.
En medio del infierno se encontró con un hombre que tenía sus ropas quemadas y se encontraba sentado en una esquina, el hombre le dijo:
¿Que hace aquí?
Y el señor plátano como es costumbre en mitad de cada peregrinación recuerda que el infierno no importa y nunca existe tal sitio y tal peregrinación.
El desertor del cielo
En otra ocasión el señor plátano caminaba por un bosque y vio a lo lejos un gran muro blanco con alambre de púas como protección, escuchó la voz de alguien pidiendo ayuda, se acercó y se encontró con un hombre caído al lado del muro con sus muñecas cortadas y la sangre brotaba a borbotones, la marca de sangre empezaba en el alambre y el hombre le dijo:
Y el hombre le dijo: Si, llevaba 7 años planeando esta fuga y hasta hoy lo pude hacer pero mi precio es este.
El hombre le preguntó: ¿Y como hizo?
El señor plátano le dijo: Le pagué dos dracmas al portero para que me dejara ir a la tienda me dejo salir y juré nunca regresar.
¿Cual es? Dijo el señor plátano
El hombre dijo: Quiero que mis restos sean puestos en un satélite artificial para estar eternamente en rotación en este planeta.
A lo que señor plátano le dijo: Tranquilo tu voluntad será cumplida, muere en paz.
El hombre murió tranquilo y el señor plátano lo enterró al lado de un árbol cerca del muro donde murió, pues no le importó cumplir esa última voluntad.
El encuentro con el economista
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El señor plátano tenia una linda tradición, la cual era arrojar las monedas que le sobraban a un caño, y eran todas las monedas las que el arrojaba, pues no necesitaba dinero. Estando en ese rito un hombre se le acercó y le preguntó: ¿Que esta haciendo? ¿Porque arroja el dinero a un caño es un tipo de superstición?
El señor plátano le dijo: No, la verdad no creo en nada pero lo que hago es liberarme de eso.
El señor plátano le dijo: si, lo sé, y precisamente por eso lo hago, porque sé que el dinero mueve al mundo y el mundo es mierda y como dicen mis amigos lo baktivedantas el oro es el excremento amarillo.
El encuentro del señor plátano con Charles Darwin
Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy cercana, el señor plátano se encontró con Charles Darwin, el cual le dijo al señor plátano:
El señor plátano le dijo con su casi infinita sabiduría: Me parece que es una buena teoría pero como todo, no importa, pero solo te acotaría que debes tener en cuenta que así como la naturaleza evoluciona, nosotros también debemos hacerlo pero en el campo de la conciencia y esa evolución es el no importa.
Así como tu teoría menciona la evolución en el aspecto físico y se trata de que el mejor es el que sobrevive y se multiplica, en el campo de la conciencia el mejor y el más apto es el que se armoniza con el todo y ese es el noimportista.
La anunciación no importa
No se sabe muy bien en donde se encontraba el señor plátano, se cree por la tradición popular que estaba en el planeta tierra. Cuenta la historia que de pronto y sin previo aviso, se le apareció el arcángel san Gabriel, el cual le dijo al señor plátano: Vengo a anunciarte la gran verdad, y esta es:
El arcángel rápidamente se fue de ahí para darle a otras personas otra información.
El mundo material y la espiritualidad
El señor plátano estaba en
El señor plátano no dijo nada a ese comentario.
El gurú continúo diciendo: Además todo se basa en una espiritualidad la cual es la que merece todo la importancia de nuestra parte.
El señor plátano dijo: Espere un momento. ¿De que habla usted? ¿Del mundo espiritual?
Pero si la espiritualidad no existe, no siga engañado. Yo promulgo la no importancia del mundo material y la no existencia de la espiritualidad. El no importa me enseñó esa gran verdad aunque si usted cree en esas ficciones del espíritu pues esta en todo su derecho y tampoco importa.
El gurú le replicó: No es posible que el no importa llegue hasta allá, eso no puede ser, pensé que el no importa llegaba solo hasta el punto en el que derriba la materialidad pero más no lo creo y hacia allá temo ir, es más nunca llegare hasta allá.
Además dijo: Usted señor plátano es una persona demasiado peligrosa y no continuaré hablando con usted.
Fue en ese momento que el gurú se fue a su templo y a predicar a sus miles de fieles la existencia y la importancia de la espiritualidad.
El Discurso A Los Paridores De Mierda
El señor plátano se bajó de su limosina cerca de la tarima principal en el centro de una pequeña aldea y caminó sobre una alfombra roja dispuesta para el, caminó, subió la tarima y toda la gente de la aldea lo estaba esperando con mucho entusiasmo y algarabía.
Se acerco al micrófono, la gente hizo silencio y empezó este gran discurso el cual se llama: “El discurso a los paridores de mierda”, y este es:
“Paridores de mierda, cuya voluntad ha sido doblegada por el excremento y cuya razón parte de la expulsión de los desechos.
Paridores de nuevas generaciones de excremento y que sin importar el sexo podéis parir.
Padres de grandes realidades y de pequeños tesoros.
Solo tengo algo que deciros, seguid pariendo mierda, seguid siendo padres del estiércol humano es su gran misión y su gran destino.
Y siempre recordéis en cada parto las nuevas generaciones de excrementos que vivirán por siempre en su propio cielo.
Son tus hijos, son tu prolongación de su propia miserableza y tu maldita conexión con la materia.
Paridores de mierda, ¿que más tengo que deciros? Sólo que seguid pariendo hasta que sean ustedes un gran desecho y la vida te haga nacer a la muerte.
Paridores de mierda el futuro es de ustedes y el futuro no importa.”
Después de decir este discurso el señor plátano se fue de ahí después de un gran aplauso de toda la aldea.
Lo realmente imposible
En donde y cuando estaba el señor plátano no importa y que estaba haciendo menos pero lo que el vio fue un muro a punto de caer para edificar una nueva libertad en el cual estaba escrito el lema: “no hay cosas imposibles sino hombres incapaces”, lema que le hizo brotar un gran discurso para el mismo. Y este fue: “¿Que no hay cosas imposibles sino hombres incapaces? No estoy seguro de eso. Lo imposible existe así como lo posible. Además es muchísimo menos lo que es posible a lo que es imposible. ¿Es posible que mañana amanezcas en la luna? o ¿que realmente tapes el sol con un dedo? ¿Es tan posible como defecar, bajar la cisterna y después volver a ver esa materia fecal? ¿Es posible? Por supuesto que no y sin importar la capacidad que se tenga. O es que puedes literalmente volar sin ayuda o podrás quebrar la línea del tiempo así como nunca podrás cambiar de alma, eso es lo que tengo que decirme a mi mismo la existencia de lo realmente imposible. Así como es imposible encontrarle la importancia a lo existente. Y como siempre lo realmente posible o lo realmente imposible no importan.”
El estornudo del señor plátano
Un día el señor plátano se encontraba caminando por un valle lejos del pueblo y sintió unas imperiosas ganas de estornudar pero se resistió, recordó que no importaba y de repente sintió de nuevo muchas ganas de estornudar y eso fue lo que hizo estornudó y no le importó.
La cantidad de noimportistas
Un día el señor plátano se encontró con un absurdo competidor de otra doctrina, y este le dijo esto al señor plátano: ¿Cuantos no importistas existen o has convencido? El señor plátano le dijo: La verdad es un número que no importa. El señor plátano le contestó: ¿Si ya sabia la gran respuesta para que pregunta? Pero está bien, le explicaré, y esto dijo el señor plátano: Existen seis mil millones de personas en este planeta, cierto? Entonces cero (0) sería la cantidad si nadie fuera noimportista uno (1) sería la cantidad si una persona fuera noimportista. Y del número uno (1) a la totalidad del mundo o sea, los seis mil millones de creyentes no importa. Es decir: Es todo o es nada y simplemente entre el 1 y la totalidad no importa. Nunca seremos la totalidad. Entonces cero ya no somos y ya pasamos de uno (1) y entre uno (1) y 6.000.000.000 no importa, o si? ¿Le quedó claro?? Y que no existe una meta numérica que batir. Fin de la primera parte
El competidor le replicó: Sabía que me contestaría eso, que predecible es usted señor plátano.
En ese momento el señor plátano se fue de ahí sabiendo que no está compitiendo con nadie.